CDMX a 29 de octubre de 2019 (Noticias México).- La Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) recuerda al historiador mexicano Miguel León-Portilla en su tradicional ofrenda de Día de Muertos colocada en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, la cual permanecerá hasta el día 3 de noviembre.

El profesor Marco Antonio López Ramírez comentó que este año la ofrenda está dedicada al antropólogo, historiador y humanista, y toma como referencia el libro Visión de los vencidos, que en el capítulo uno alude a los ocho presagios que los mexicas observan y advierten antes y durante la llegada de los conquistadores.

“Hicimos la representación de un chamán que observa un cuenco adivinatorio y alrededor de éste hay tres de los ocho presagios: un cometa, unos meteoritos y hombres deformes que se le presentan a Moctezuma y desaparecen”, dijo.

Detalló que en la base de la ofrenda se ubica una garza que se encuentra en un lago, en cuya cabeza hay un espejo en el cual Moctezuma observa la llegada de los españoles.

También está representada la mujer serpiente Cihuacóatl, antecesora de la Llorona, que en esta época se aparece en los canales y exclama: “A dónde voy a llevar a mis hijos”. En la parte inferior también se encuentra un glifo que recuerda una inundación, otro de los presagios, en el cual el agua del lago hierve, se agita e inunda las casas y las chinampas, catástrofe que se prolonga 10 años.

En la parte externa están representados otros dos presagios: el incendio del Templo de Huitzilopochtli, en el cual se aprecia a los mexicas echando agua para apagarlo, y un templo de paja, el cual durante una llovizna se incendia, lo cual es considerado un augurio, comentó Marco Antonio López.

Señaló que la ofrenda es un buen modelo para que las personas conozcan más sobre la educación que reciben los estudiantes y puedan observar los materiales con los que trabajan. “Este año se eligió la hoja de lata y como técnica el repujado, que se manejó como se hacen los juguetes con este material adornado con pigmentos y barnices. Como parte del altar se utilizó un mascarón de dos metros de altura de lámina de hierro repujada y un acabado en latón”.

Por su parte, la directora de la escuela, Julieta Ramírez, mencionó que montar la ofrenda en este recinto representa un gran orgullo. “Se hizo un trabajo cuidadoso, sin elementos que puedan provocar algún incidente o dañen el recinto. La escuela siempre participa a través de sus talleres de cerámica, ebanistería, estampado, joyería y orfebrería, esmalte, metales, textiles y vitrales, con una comunidad estudiantil entusiasta”.

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